En mi mente te instalas
con inusitada confianza,
con inocente valentía,
con desenmascarada rutina.
Al corazón te trasladas
con vigorosa fluidez,
con una genuina sonrisa,
con infatigable pasión.
En sueños te convierto
y te juego,
te ubico en el tiempo
del escurridizo futuro,
en los escenarios de las ruinas, y
en los vaivenes de otras orillas,
en legendarios viajes del desierto, y
en ciudades sepultadas y encontradas.
En una sonrisa te beso,
y en últimas,
mientras en mi lengua escribes
palabras con acento a dulzura,
mi impulsiva fragilidad
logra que me exponga, que me revele
a mis necesarios secretos,
y que en una noche de silencio,
vaya de mis huesos
hacia tus manos
y viceversa.

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