No nos
digamos mentiras;
tú me
quieres, yo te quiero.
No nos
engañemos más
que el
tiempo se escurre como el sol
entre las
persianas
El miedo te
respira en la nuca
y a mi me
garabatea en los ojos.
El temblor
te toma por asalto,
y a mí el
futuro se me acorta
cada luna.
No nos
digamos mentiras,
que tu
encuentro me devolvió a
los resquicios
de mis sueños,
y mis ojos
te traen preguntas
mientras esquivas
son las olas
de las
respuestas.
No te
enredes en el espejo,
no te
salves en las lógicas
impuras de
la métrica.
No te
angusties por la vida
porque la
vida es angustia
y la
incertidumbre
su más
delicioso elemento.
No nos
engañemos amor,
que sólo
nos tenemos
en el
brevísimo respiro
del tiempo ido,
en la
encantadora fantasía
del
porvenir.
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