martes, 23 de abril de 2013

Llévame contigo





Llévame contigo,
no importa a dónde vayas,
no importa si te demoras
o te quedas, si piensas
en no volver
o en regresar mañana,
si tienes tu espacio tomado,
tu equipaje armado,
la compañía resuelta.

Llévame contigo,
porque tengo una ausencia
de mí misma, larga como
una procesión, y
estoy tan cansada
de cargar conmigo
sin saber a dónde,
sin conocer de dónde,
sin tomarme en serio.

Si me llevas contigo,
prometo portarme bien,
ser dócil,
obediente,
silenciosa,
contarte cuentos
en las noches,
recitarte poemas
en las mañanas,
susurrarte al oído
hasta que te duermas,
escribirte mi amor sin decir nada.

Sólo llévame contigo
como tu cartera,
y tu computadora,
tus proyectos,
y tus éxitos,
tus odios
y los malos recuerdos,
tus frustraciones
y los amores viejos.

Cárgame un rato mientras duermo,
que yo descanso mis dolores
en tu hombro o en tus piernas.
Cúrame un rato de mí misma,
mantenme lejos de mis nefastos
sueños.
Hazme dormir, regáñame, oblígame,
trátame como a un pequeño
sin casa y sin remedio.

Acomódame en tu dulzura
y tráeme de vuelta a la
sonrisa porque tú eres
como el amor
del que se va,
como la locura de los
ojos de esa niña perdida
en la calle de mis recuerdos.
Tu eres como otra parte de mí
que no conozco, y me sorprende
y me toma de la mano
y me enciende.

Llévame, llévame
que esta ciudad se va a
quedar tan desolada.

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