miércoles, 4 de julio de 2012

La mirada escapada


Cuando se escapó, la mirada se fue calle abajo, volvió a la tienda de frutas en donde le gustaba contemplar los duraznos, y más tarde pasó por el parque para buscar la mariposa que se quedó revoloteando el otro día. Cuando anocheció se hizo un lugar en un farol y observó las telarañas del semáforo. A la madrugada se arrimó a tu ventana, la luz encendida le explicó que estabas despierto, así que escaló el muro y llegó al vidrio. Cuando te vio adentro leyendo un libro y tomándote un vino, la mirada lloró porque no podías sentir su presencia. De pronto, como quien es sorprendido en silencio, tus ojos se salieron del libro y miraron hacia la ventana buscándola; pero ella ya había vuelto a mis ojos cansados.

Emma Sánchez

No hay comentarios: