Cuando se me acabe esta esperanza, crearé una
nueva y esta vez prometo que va a ser resistente al agua de lágrima, a la
sequedad de los reproches, a la cortante ventisca de las indiferencias, y al
fuego de la rabia mal pronunciada.
Mi próxima esperanza te ayudará a sentarte a
descansar y te leerá poemas infinitos para que la música de las palabras te
acompañe en los caminos encrucijados y los sueños que se demoran en cocinarse.
Mi próxima esperanza te dará la vida que
perdiste cuando el último amor cerró la puerta y te ayudará a observar la luna
sin dolor, y al mar sin la nostalgia azulada de los enamorados. Te coloreara la
mirada cuando se ennegrezca y te cocinara pasteles cuando necesites la dulzura.
Cuando la cree, le pondré una pizca de sonrisa
e ingenio, y entonces cuando te la regale te hará reír todos los días, y más
ante los infortunios; que a estos se les perdió la risa y necesitan que alguien
como tú pueda retornársela.
Ella te acompañara a todas partes, será tu
guardián y compañera. Tú la harás crecer como merengue y la volverás dulce como
el arequipe, alegre como el amor, y liviana como el viento. La acostumbrarás a
tus costumbres y la consentirás como a la mascota que no tienes. De ti
dependerá que crezca y no empequeñezca. De ti será la responsabilidad de
sacarla a pasear y dejarla que juegue en la pradera bajo el sol y te traiga la
brisa hacia el rostro cuando necesites respirar.
La esperanza que te crearé será tu amiga
confidente y te escuchará atenta cuando yo no pueda. Te cobijará en la noche
como lo hacía yo, y se burlará de tu mente asombrosa de vez en cuando, como
para que no te olvides que la vida no deja de ser un maravilloso juego de
niños.
La esperanza que te doy es fuerte como los
robles y si dejas que te acompañe te hará grande como los sueños. Nunca la
olvides, amiga, no la dejes en soledad, no te pierdas de ella, que por algo
dicen que la esperanza es lo último que se pierde, y no quiero que te quedes
sola.

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