No se puede decir que fuera un hombre
atractivo, pero a las mujeres ¿no nos gustan otras bellezas; las de los sentimientos
o algo por el estilo? Era alto como un pino, blanco como la luna, narizón como
el pico de una montaña, vulnerable como una mariposa, y tenía un enigma como el
océano. Eso le encantaba, él erra terrenal. Ella lo invitó a cenar, comieron en
silencio. No se puede decir que ella fuera atractiva, pero a los hombres ¿no
nos gustan otras bellezas; las de la inteligencia o las de la palabra, o algo
por el estilo? Era baja como una roca, morena como el café, de nariz respingona
como una nuez, fuerte como un elefante, y tenía una claridad de cascada. Eso le
encantaba, ella era terrenal. Él la invitó al cine, vieron la película en
silencio. No se puede decir que ellos fueran atractivos, pero a nosotros ¿no
nos gustan otras parejas; de esas terrenales y reales o algo por el estilo?

1 comentario:
Como cuando nos damos cuenta que, en realidad, pocas cosas hacen falta.
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