jueves, 21 de julio de 2011

CUANDO VINO LA LLUVIA (Fragmento 4)

-¡¿Qué, no te crees que tengo miedo?!. Soy un absurdo despojo de miedos humanos e inhumanos que fragmentados han ido creciendo en mis tripas como protozoos que pueden reproducirse ellos mismos, duplicarse, enroscarse y hasta ventilarse sin ayuda de nadie. ¡¿Vos me creíste cuando te dije que me juré no tener miedo a los cinco años?! Pues te cuento que fue una estúpida mentira que me engañó primero a mí misma y luego a la misma que soy. ¡Mierda! Absolutamente mierda; tiemblo de pánico cuando camino sola en la noche, y me da pavor dejar la puerta del closet semi abierta, y amarte me pone el estómago como si me hubiera comido un pescado podrido. Soy un despojo de vacilación que grita en la boca del estómago y una maraña de hebras enredadas que se me acumularon en la cabeza, mis manos permanecen frías casi todo el día, y me tiembla la voz cuando pienso que voy a quedar ciega. Pero lo más terrible, el miedo más despreciable es este que se me abalanza cuando me pedís más, cuando sin pedirme yo quiero darte más, y mis pensamientos te dan más, y mis caricias salen directo del corazón o de la capa profunda de mi cerebro, y llega a su punto culminante cuando como un relámpago te imagino en mi cama por todas las noches venideras. Allí, en ese súbito relampagueo de la fantasía me encuentro. Encuentro un deseo y un miedo nefasto, porque el deseo y el miedo vienen juntos como una pareja infernal que mortifica. Avanza entonces la incomodidad en los pies, los protozoos del estómago se retuercen hasta colapsar en una orgía gástrica, mis ojos no quieren ver, y yo quiero irme, irme y nunca volver, pero ni siquiera soy valiente para levantarme. Lo que hace la capa superficial de mi cerebro es aconsejarme mal, me muestra las pequeñeces que te harían una mala pareja para el resto de mis días, y me las muestra ampliadas con un zoom que me centellea en la pupila y me hace decirte que quiero dejar de amarte, como si esa fuera mi salvación…-

- ¡A lo mejor debas irte a ver qué te gritan tus tripas!- le gritó Octavio desesperado. –A lo mejor no me amás, y simplemente tus protozoos son tu mejor señal evolutiva para rechazar lo que te hace daño digerir. ¡¿Por qué no te largás?!, o te vas a volver a perder y te las vas a picar de fuerte y vas a conseguir un idiota que te guíe y no te de miedo y tu vida va a ser como una leche deslactosada y un postre sin azúcar. ¡Largate!.-

martes, 5 de abril de 2011

Cuando vino la lluvia (Fragmento 3)

-¿Vos te has puesto a pensar que los días de sol son un fastidio? Especialmente cuando uno ya se acostumbró a esta lluvia y esta humedad. Uno los detesta con su falsa ilusión de cambio, con sus quemonazos en la ropa, con el ardor en la piel, con los ojos que no pueden ver nada y deben volver a las gafas oscuras. Uno se siente como a quien solo le están dando un contento insensato y efímero para luego volver al frio en los huesos y el agua en los zapatos. Son detestables los días de sol en esta ciudad. Además toca observar a esos idiotas en la calle con sonrisa anonadada porque pudieron vestirse de colores y telitas ligeras, sintiéndose ahora sí humanos y hasta con ganas de ser cálidos, escuchar, sonreír y saludar a los demás.-

- - Simplemente te acostumbraste mucho al gris- dijo ella mientras se maquillaba las cejas para quedar tan pintada como marilyn.

- - Deberías de prestarme más atención. Que te digo que el sol es un fastidio con su asociación de alegría y compañerismo cívico empalagoso. ¿Por qué no te quedás hoy conmigo?-

- - Porque Marcos me invitó a tomar el sol- dijo ella rencorosamente con una sonrisa sarcástica, ¿cómo se manifiesta mejor el rencor?, y con una mirada de sinceridad absoluta que le atravesó el corazón, mientras se ponía los tacones y se despedía con un beso ágil e infiel.

sábado, 2 de abril de 2011

Pídelo

Si me quieres a tu lado, dímelo.

Si quieres que mis manos te acompañen

mientras tu mente crea los últimos trampolines

que requiere tu espectáculo.

Si quieres que mis ojos te alumbren el sueño

que de chico nunca te dejó dormir.

Si requieres mi cuerpo para entregar en una carcajada

tu alegría.

Si necesitas mis labios para que te digan las verdades

que tus secretos guardan como testamentos.

Si necesitas mis brazos para sostenerte,

Y mis manos para escribirte.

Si te sirve mi pensamiento para calmar el tuyo

y mis preguntas para crear las dudas.

Si deseas mi vida, mi tiempo, mi presencia,

mi calma y mi enojo, mi impaciencia y mi amor;

sólo pídemelo con gritos y palabras,

con música e ingenio,

que yo estoy imposibilitada para negarme.

Me tienes en tus manos... (Jaime Sabines)


Me tienes en tus manos
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.

Me aprendo en ti más que en mi mismo.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio.
Si no fueras mujer fueras mi amigo.
A veces quiero hablarte de mujeres
que a un lado tuyo persigo.
Eres como el perdón
y yo soy como tu hijo.
¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo?
¡Qué distante te haces y qué ausente
cuando a la soledad te sacrifico!
Dulce como tu nombre, como un higo,
me esperas en tu amor hasta que arribo.
Tú eres como mi casa,
eres como mi muerte, amor mío.

jueves, 31 de marzo de 2011

Fragmento 2

Mi mamá me leía cuentos al despertar porque en la noche me gustaba jugar con el silencio de las sombras y el mundo. En la mañana aprendía de lo que otros soñaban y en la noche creaba mis ilusiones fantásticas, mis ficciones incorregibles. Cuando llovía ella lloraba en la cama mientras yo asomaba a la ventana presintiendo la magnitud del cielo.

Ahora él duerme mientras el mundo se cae tras nosotros y las ventanas se quiebran con golpes de agua que arrastran mis cobijas y mis piernas inertes, mientras mis ojos se ahogan respirando pánico y sin poder ver más que su espalda blanca llevada por el agua. ¿Me hundo o floto? No lo sé. Es tan difícil darse cuenta, no le encuentro fin al agua y sin embargo escucho las gotas caer, las gotas retumbando en mi cabeza desde la ventana de mi casa mientras mi mamá sigue llorando porque vino la lluvia.

CUANDO VINO LA LLUVIA (Fragmento 1)

Cuando recuerdes la vida recuérdame a mí. Cuando te entre el bichito del amor, regálamelo a mí. Cuando sepas que me quieres dímelo, que así un ejército de palabras seguras ira ganándole el terreno a las sombras movedizas de la duda.

Cuando me quieras olvidar olvídame por pedazos; empieza por lo más feo de mí para que así, poco a poco y mientras avanzas, hayas borrado las razones de olvidarme.

Cuando recuerdes tu vida recuérdame a mí que ese será un regalo fascinante, pues tendré la responsabilidad de crearte recuerdos imborrables, dignos de una vida feliz.

domingo, 14 de octubre de 2007

La Imposibilidad de la Totalidad

Él dijo: No puedo ser feliz
Ella dijo: La vida es la primera oportunidad
Él dijo: Es porque me falta algo
Ella dijo: ¿No puedo tener una segunda?
Él dijo: Creo que necesito un nuevo carro
Ella dijo: Yo no quise equivocarme
Él dijo: Ahora soy feliz
Ella dijo: ¿Y ahora?
Él dijo: Ella será feliz conmigo
Ella dijo: ¡"Sólo soy un lugar vacío"!
Él dijo: Te recojo a las diez
Ella dijo: Tengo una nueva primera oportunidad para morirme
Él dijo: Es imposible la totalidad