Cuando recuerdes la vida recuérdame a mí. Cuando te entre el bichito del amor, regálamelo a mí. Cuando sepas que me quieres dímelo, que así un ejército de palabras seguras ira ganándole el terreno a las sombras movedizas de la duda.
Cuando me quieras olvidar olvídame por pedazos; empieza por lo más feo de mí para que así, poco a poco y mientras avanzas, hayas borrado las razones de olvidarme.
Cuando recuerdes tu vida recuérdame a mí que ese será un regalo fascinante, pues tendré la responsabilidad de crearte recuerdos imborrables, dignos de una vida feliz.
1 comentario:
Es cierto, hay recuerdos tan profundos que nunca podran escapar...
Publicar un comentario